Copa América

Coutinho, rodeado durante el Brasil-Perú de la fase de grupos (Fernando Bizerra - Efe)

La Canarinha derrotó a los dirigidos por Ricardo Gareca por los tantos de Everton, Gabriel Jesús (expulsado) y Richarlison en un penal inexistente. Guerrero había roto la valla invicta de Allison para la igualdad parcial.

FUE COBERTURA ESPECIAL DE LV12, A TRAVÉS DE SUS ENVIADOS ESPECIALES: JULIO RUBINO Y JUAN JOSÉ VILLALVA.

 

No falla Brasil cuando organiza la Copa América. La recibió cinco veces en su territorio y se quedó siempre con el título. Desde el primero, en 1919, pasando por los de 1922, 1949 y 1989, hasta llegar a este que celebró en un Maracaná repleto, una postal que escaseó en una competencia que ya es historia, que será recordada por más sombras que luces y no pocas controversias.

Aun sin el lesionado Neymar, Brasil respondió a su condición de candidato que se le asignó desde el comienzo. Hizo suya la final con triunfo por 3 a 1 sobre el meritorio Perú de Ricardo Gareca. Fue la novena Copa América -no la obtenía desde 2007, cuando batió a la Argentina en Venezuela- para Brasil, que en el historial recorta la diferencia con Uruguay (15 títulos) y la Argentina (14).

Como contra el equipo de Lionel Scaloni, Brasil empezó a quebrar a Perú por las bandas, con un desequilibrio individual que tuvo definición frente al arco. Gabriel Jesús, un centro-delantero por naturaleza, se sacrificó en esta copa al ocupar la franja derecha y dejarle el centro del ataque a Firmino. Apoyado en su técnica individual, Jesús controló con el pecho un pelotazo y a partir de ahí mareó a Trauco con una pisada y un enganche para sacar el centro que remató de primera Everton, el delantero que desde hace varios partidos cubrió el hueco de Neymar. Iban 15 minutos y era el primer tiro al arco de Brasil, que suele manejarse con más pragmatismo que preciosismo.

El Perú de Gareca es competitivo e inteligente para aprender de los errores. Brasil lo había vapuleado en la etapa de grupos con un 5-0, resultado que puso en riesgo la clasificación a los cuartos de final y que le costó algunas críticas fuertes al técnico argentino de parte de la prensa peruano, que llegó a tildar de "vergüenza" el planteo.

Sin desgastarse en polémicas, Gareca levantó a su equipo, como para demostrar que aquello había sido un accidente y no una evidencia de una decadencia. Con la misma convicción que Perú llegó a un Mundial después de 36 años, al golear a Chile avanzó a una final de la Copa América por primera vez en 44 años.

Más compacto y solidario para compensar la mayor riqueza individual de Brasil, Perú planteó oposición, no se dejó llevar por delante. Le costaba llegar, como a casi todos los rivales de este Brasil que no había recibido goles. Hasta que Thiago Silva cometió un penal al tocar la pelota con un brazo extendido. Tobar lo sancionó en primera instancia, pero por indicación de la sala del VAR fue a corroborarlo al monitor que está a un costado de la cancha. Con clase y serenidad lo convirtió Paolo Guerrero, en su partido 100 con la camiseta nacional. Así, tras 888 minutos, cayó el invicto por todas las competencias de Alisson. Fue el 14° tanto de Guerrero -tercero en esta Copa América- en su historial en la competencia, de la que es el máximo goleador activo, con tres menos que los 17 de Zizinho y "Tucho" Méndez.

Respondió enseguida Brasil, a partir de una pelota recuperada por Firmino en una salida de Trauco. Arthur, de buen partido, encontró el espacio por el medio para una asistencia a Gabriel Jesús, que, beneficiado por un par de resbalones visitantes, definió junto a un poste.

Fue tenso el segundo tiempo. Brasil intentó ampliar la diferencia y Perú luchó sin resignarse. El árbitro chileno Tobar, lejos de las deficiencias arbitrales que marcaron esta copa y de las sospechas de localismo que denunció Messi, expulsó a 20 minutos del final a Gabriel Jesús por doble amonestación. Desencajado, el delantero de Manchester City se fue haciendo señas de que había sido un robo y se quedó llorando en la escalera del vestuario.

Una atajada de Alisson y un remate desviado alentaron las posibilidades de Perú, mientras Tite hacía un cambio para tener más la pelota (Ricarlison por Firmino) y sumar capacidad de recuperación (Militao por Coutinho).

La tranquilidad definitiva para Brasil llegó con el penal sobre Everton de Zambrano, que lo obstruyó con el hombro cuando avanzaba. Como en el penal para Perú, Tobar fue al monitor del VAR a ratificar su decisión.

Fue 3-1 y título para Brasil, que con Tite tiene una altísima eficacia: de 42 partidos, ganó 33, empató 7 y perdió solo dos, con una productividad que roza el 85 por ciento. A un año de la decepción ante Bélgica en los cuartos de final del Mundial, Brasil se hizo fuerte en su casa para volver a reinar en el continente.

 

 

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