Gerardo Venutuolo, de ADIMRA.

El industrial afirma que las empresas argentinas tienen proximidad cultural con sus pares de Europa y que eso podría facilitar la creación de sociedades para transferencia tecnológica.

Gerardo Venutuolo, vicepresidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos, afirma que el sector puede competir con el europeo si accede a tecnología y mejora la competitividad.

El vicepresidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADMIRA), Gerardo Venutuolo, afirmó que el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea plantea a la Argentina la necesidad de una “reforma laboral lógica” que, a criterio de los empresarios, “tiene que terminar con los abusos” que a su entender ejercen los sindicatos. Venutuolo, que estuvo en la reunión que hubo de empresarios con el presidente Mauricio Macri en Olivos la semana pasada, asegura que la industria metalúrgica local “puede competir” con las empresas europeas si se igualan condiciones laborales y se elimina la brecha tecnológica. En cuanto al Estado, criticó los altos impuestos provinciales y municipales,

A continuación, la charla que Venutuolo tuvo con Ámbito Financiero

Periodista: ¿Tienen ustedes estimativos sobre cuál es la diferencia de competitividad de la industria metalmecánica local con la europea?

Gerardo Venutuolo: Los ministros se comprometieron a tener a la brevedad una agenda con los sectores involucrados. El sector metalúrgico va a estar convocado a la brevedad, pero no tenemos fecha. Nos tienen que indicar en qué canasta están los productos de nuestro sector. El impacto en nuestro sector es evidente. Corremos contra reloj. El tema está en que o se hacían las acciones para corregir las asimetrías antes de firmar el acuerdo, o hacer lo que optó el Gobierno, que fue resolver el acuerdo. La tarea está a la vista, las empresas tienen una tarea interna de actualización tecnológica. Hoy la brecha en este aspecto es grande. Se requieren inversiones.

P.: ¿Cómo piensa que se debería afrontar ese desafío?

G.V.: Se necesita financiamiento a tasas lógicas, especialmente para sectores como el metalúrgico que vende al mercado interno. Nos sirven créditos en pesos a tasas razonables. No podemos calzar con exportaciones. No nos sirven los créditos en dólares.

P.: ¿Cuáles son las tareas que hay que hacer?

G.V.: Hay que hacer dos tareas. Una de ellas las tiene que hacer el Estado para que se reduzcan la asimetrías de la macroeconomía. Y las acciones de las empresas para reducir las brechas tecnológicas y de competitividad. Me consta que en el Gobierno saben lo que tenemos que resolver. Si las asimetrías no se reducen estamos en el horno.

P: ¿Uds. saben qué diferencia de precio hay entre un producto de ustedes y uno de Europa?

G.V.: Quiero ser sincero. Con Europa no es lo mismo que con el sudeste asiático, China o Turquía. En la UE el problema no es mismo que con China, donde los insumos siderúrgicos son muy bajos porque parten de una materia prima a costos muy bajos. En Europa tienen alta tecnología y alta productividad. Si igualamos eso podemos competir.

P: ¿Si uds. pudieran igualar tecnología y productividad la diferencia pasaría por el costo logístico?

G.V.: La idea es tener resueltas las asimetrías en tiempo y en forma. Ahora si habláramos de China, entonces le diría que estamos en el horno, pero esto no es China. En Europa los salarios son de nivel medio a alto. Nos ganan en productividad.

P.: ¿Qué cosas tiene que hacer el Estado a su entender?

G.V.: El Estado tiene que cumplir con reducir las asimetrías fiscales de tasas de interés de infraestructura. A veces uno habla solo del Estado nacional y las diferencias de costos muchas veces tienen que ver con los impuestos provinciales y municipales. Hay colegas míos que opinan que habría que haber resuelto los problemas antes, y eso no se pudo.

P: ¿Cree que serviría una reforma laboral?

G.V.: Tiene que haber una reforma laboral lógica. Ningún empresario serio habla de tener un sector laboral débil. Hay que disminuir el ausentismo, el abuso con licencias que a veces son avaladas por un sistema de medicina laboral que exagera. Hay que eliminar abusos, no los derechos.

Fuente: Ámbito

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