Crisis económica

La situación de crisis que atraviesan las librerías

Carolina Frangoulis, propietaria de una librería, afirmó que la situación que atraviesa el sector "es peor que la crisis de 2001". Cuestionó la eliminación de las barreras aduaneras a la industria editorial.



La crisis llegó a las librerías y como consecuencia de ello varias de ellas ya bajaron las persianas. El sello SM, uno de los grandes jugadores dentro del campo de la literatura infantil y juvenil argentina, con casa central en España, acaba de cerrar virtualmente sus puertas en la Argentina. De los 150 empleados que tenía en el país, a unos 90 les llegó el telegrama de despido el miércoles, más de veinte lo recibieron el lunes, y otros 25 habían recibido el temido telegrama unos dos meses atrás, cuando todavía se hablaba de una “reestructuración”. Aunque la empresa española se niega a hablar oficialmente de “cierre” para definir lo que acaba de pasar, la situación actual, con todo el equipo comercial del interior del país, de la ciudad y la provincia de Buenos Aires —toda la maquinaria con la que se llega a las librerías y los colegios— con telegramas en mano, no parece distar demasiado de eso.

En este contexto, Carolina Frangoulis, propietaria de una de las librerías de Tucumán, comentó que "desde la Cámara Argentina del Libro (CAL) tenemos un cálculo de más o menos unas 60 librerías en todos el país que ya han bajado sus persianas. Librerías familiares sobretodo, como es la nuestra o como era La Feria del Libro incluso, donde los únicos que siguen sobreviviendo son estos gigantes y multinacionales que han avasallado a lo largo y a lo ancho del país". 

Sostuvo que la situación en el sector "va empeorando día a día, no es que uno tiene al final del camino una luz y va pensando aguantamos dos meses más o un año más y capaz que  las cosas mejoran. La realidad es que han pasado muchas cosas que tienen que ver con la destrucción de la cultura por parte de este gobierno nacional". 

"Yo creo que es practicamente el único responsable de la crisis que vive la industria editorial a partir de la eliminación de las barreras aduaneras y el ingreso de libros al país. Eso ha empezado a matar desde el año 2016 de a poco a las pequeñas editoriales que venían teniendo una ayuda por parte del Estado para poder salir adelante", indicó. 

Frangoulis confirmó que "unas 7500 personas han perdido su trabajo, según la Federación Argentina de la Industria Gráfica entre 2016 y 2018. Es una industria que siempre termina siendo muy golpeada porque no es una prioridad para la vida de las personas". 

Para cerrar, manifestó que "hoy podemos afirmar desde las librerías y desde el mundo editorial que esta crisis es peor que la crisis de 2001 para nosotros".  

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