La globalización al mundo natural

Las especies exóticas invasoras son especies foráneas introducidas de forma artificial, accidental o intencionadamente y que, después de cierto tiempo, consiguen adaptarse al medio y colonizarlo.

Las especies invasoras son consideradas como una de las principales causas de pérdida de biodiversidad biológica a nivel mundial. Aquí tienes algunas de las que causan estragos.

En mayo de 2019, un informe de la Plataforma Intergubernamental sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES) anunciaba que en el planeta hay más de un millón de especies de peligro de extinción, y que las actividades humanas son una de las principales causas de este ritmo frenético de pérdida de biodiversidad.

 

Tortuga de Florida puede ser considerada una mascota al igual que la tortuga china. Se trata de la tortuga de Florida. Su nombre científico es Trachemys Scripta Elegans y pertenece a la familia Emydidae.

Es una tortuga que hasta incluso actuando como mascota, es capaz de defenderse como si fuera salvaje.

La ONU cita cinco impulsores directos: cambios en el uso de la tierra y el mar, explotación de los recursos, cambio climático, contaminación y especies exóticas invasoras. Según la organización, desde 1980 los registros acumulativos de especies exóticas han crecido un 40% como consecuencia del aumento del transporte aéreo y marítimo. Las actividades comerciales y el aumento de los viajes de pasajeros entre continentes son el caldo de cultivo perfecto para la llegada de organismos de todo tipo a lugares donde antes no existían. Muchas especies son incapaces de atravesar por si mismas las barreras geográficas (cordilleras, mares, glaciares), pero el transporte humano ha facilitado una expansión sin precedentes.

Mientras que algunas de estas especies exóticas no originan ningún daño, otras, las denominadas invasoras, son capaces de afectar a las especies nativas, a las funciones y al equilibrio de los  ecosistemas y, en última instancia, también obstaculizan las actividades humanas y originan graves pérdidas económicas y sobre la salud.

Unas 12.000 de las especies presentes en Europa son exóticas, y de ellas se calcula que aproximadamente entre el 10 y el 15% se comportan como invasoras. Además, se estima que, en los últimos años, las especies exóticas invasoras le han costado a la Unión Europea al menos 12.000 millones de euros anuales, y la cifra no deja de crecer.

La Unión Europea forma parte del Convenio sobre Diversidad Biológica y por tanto, tal y como indica el artículo 8h de dicho Convenio, “impedirá que se introduzcan, controlará o erradicará las especies exóticas que amenacen a ecosistemas, hábitats o especies”. Para ello elabora distintas estrategias y planes de gestión en las que da “prioridad a aquellas especies que supongan un mayor riesgo para la conservación de la fauna, flora o hábitats autóctonos amenazados, con particular atención a la biodiversidad insular, así como aquellas que presenten mayores posibilidades de erradicación”.

 

Mapache

El mapache es una especie muy conocida en Estados Unidos, pero en Europa resulta más exótica. Y eso a pesar de que este omnívoro ha conseguido extenderse por gran parte de ella desde el siglo XX, por culpa de la industria peletera.

 

Siluro

Se trata de una especie muy dañina, que ha obligado a tomar medidas restrictivas en la orden de veda. El siluro europeo, llamado comúnmente siluro, es una especie de pez de agua dulce de la familia Siluridae, originario de los grandes ríos de Europa Central. Se ha extendido artificialmente fuera del área de distribución natural, llegando a países como España, Italia y Kazajistán.

 

Visón americano

 

¿Qué son las especies invasoras?

Se trata de especies exóticas que al llegar a un territorio se expanden a gran velocidad y causan numerosos problemas: suponen una amenaza para la biodiversidad ya que desplazan a las especies nativas, pueden afectar a la salud humana al ser portadoras de plagas y también ser causantes de daños económicos al afectar a la industria pesquera o a cultivos forestales. También pueden dañar infraestructuras, dificultar el transporte o reducir la disponibilidad de agua.

Uña de gato

Las llamadas uña de gato son en realidad dos especies diferentes: (Carpobrotus edulis y Carpobrotus acinaciformis). Sus llamativas flores han sido la causa de que estas plantas se hayan utilizado con mucha frecuencia como ornamentales, de modo que actualmente se pueden encontrar prácticamente por todo el litoral español. El problema es que crecen horizontalmente formando una alfombra tan tupida que no permite el desarrollo de otras especies. Como consecuencia, desplaza a la vegetación típica de las dunas y acantilados y altera el equilibrio de estos ecosistemas.

 

Camalote o flor de bora

Originaria de América del Sur, Eichhornia Crassipes tiene un enorme potencial colonizador en los cursos de agua, ya que los puede ocupar rápidamente, desplazando especies y taponando conductos de agua. Es muy difícil erradicar esta plaga, y en ciudades como Mérida es muy fácil observar al camalote en su máximo esplendor, ya que en la cuenca del Guadiana esta invasora ha hecho auténticos estragos.

No solo es un problema en España: en los años 80 llegó a ocupar casi el 80% de la superficie del lago Victoria, en África.

 

Visón americano

Las primeras poblaciones de visón americano (Neovison vison) en libertad en nuestro país provienen de escapes en granjas peleteras de Segovia. Actualmente se encuentra distribuido por los ríos del centro y norte de España, y desplaza a la especie de visón autóctono (Mustela lutreola) ya que es más agresivo y además sus camadas son mayores, por lo que su potencial de expansión es enorme.

Aunque tiene un aspecto entrañable, el visón americano es un voraz carnívoro que depreda sobre aves nidificantes en el suelo, y afecta a muchas especies protegidas de anfibios, peces e incluso mamíferos como el desmán de los Pirineos (Galemys pyrenaicus).

 

Mejillón cebra

En los barcos que navegan y permiten el transporte de mercancías y personas también pueden viajar peligrosos polizones como el mejillón cebra (Dreissena polymorpha), originario de los mares Negro, Caspio y de Arán. Al tener gran tolerancia a variaciones de salinidad y temperatura, esta especie resiste varios días fuera del agua y por ello se puede dispersar a gran velocidad.

En este caso, además de los daños que produce sobre el hábitat y sobre la fauna, el impacto también es económico: sus densas colonias taponan conducciones, obstruyen los filtros y ponen en peligro el abastecimiento agrícola, industrial y de los núcleos urbanos.

 

Cotorra argentina y cotorra de Kramer

Nos encontramos ante un típico caso que es lugar común con muchas especies exóticas que ya están naturalizadas: alguien compra una bonita cotorra de alegres colores. Sin embargo, al ser un ave violenta y chillona, acaba liberándola al medio natural. Al no tener depredadores, la cotorra argentina (Myiopsitta monachus) y la cotorra de Kramer (Psittacula krameri) se han expandido con gran rapidez, desplazando a otras especies, provocando daños en cultivos y arrasando con la vegetación natural, que emplean para hacer sus nidos.

 

Caulerpa o alga asesina

Caulerpa taxifolia aterrizó en el Mediterráneo debido a un desafortunado desagüe del acuario de Mónaco. Se trata de un alga que coloniza las praderas de Posidonia oceánica, amenazando sus poblaciones. Se han dado también algunos casos de intoxicación humana debido al consumo de salema (Sarpa salpa), un pez que se alimenta de este alga.

Está incluida en la lista 100 de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo de la UICN.

 

Cangrejo americano

El cangrejo rojo o cangrejo americano (Procambarus clarkii) se introdujo por primera vez en España en las marismas del Guadalquivir en los años 70. El objetivo era usarlo como cebo y para el comercio y consumo, ya que la especie de cangrejo "autóctono" Austropotamobius pallipes (entre comillas ya que estudios recientes también ponen en duda su origen peninsular) se encontraba en declive.

Actualmente se ha extendido por todos los cursos fluviales y provoca daños de todo tipo: constituye una importante amenaza para las especies acuáticas, debido a su gran voracidad sobre invertebrados y peces. También tiene efectos negativos sobre las poblaciones de anfibios, perjudica los arrozales y además es portador de parásitos, metales pesados y toxinas.

 

 Gambusia

Se trata de un pez procedente de Norteamérica que se introdujo ilegalmente para el comercio de acuariofilia. Se considera una amenaza para varias especies de peces autóctonos, así como de anfibios e invertebrados.

Gambusia holbrooki ha sido considerada por la IUCN como una de las 100 especies invasoras más peligrosas a nivel global.

 

Ailanto

El ailanto (Ailanthus altissima) es un árbol procedente de China que se naturaliza con mucha facilidad, y por ello es muy habitual observarlo en taludes y cunetas. Es muy difícil de erradicar por su gran capacidad de expansión, además de ser resistente a talas y quemas.

Produce toxinas en hojas y corteza, que al acumularse en el suelo inhiben el crecimiento de otras especies. Si las abejas visitan sus flores pueden transmitir a la miel un sabor desagradable. En el medio urbano, sus raíces pueden dañar las aceras y los cimientos de los edificios.

Fuente: Muy Interesante y wwf.es

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