Llamó "verdaderas sanguijuelas" a los que viven de "la sangre de la gente"

Aquellos que se enriquecen a costa del trabajo en negro son "verdaderas sanguijelas" que viven "de la sangre de la gente" y cometen un "pecado mortal".

Lo denunció hoy el Papa durante la misa matutina en la capilla de Santa Marta, en la que reflexionó sobre la relación correcta que el cristiano debe tener con el dinero y con la riqueza. Con palabras muy duras, el Papa volvió a fustigar a las "esclavitudes de hoy" y a quien, aprovechando de la falta de empelo, "explotan a la gente" y a la obliga a trabajar en negro.

Según informó el Osservatore Romano, Francisco evocó la carta del apóstol Santiago sobre "aquellos que consideran las riquezas como dios" y "viven por sus riquezas", que tiene palabras muy duras y actuales. La relación que esta gente ha tenido con el dinero es mala, explicó y Santiago apunta contra esas situaciones en las que "las riquezas se hacen con la explotación de la gente" y "esa pobre gente se vuelve esclava". El Papa invitó a pensar en el mundo de hoy donde "pasa lo mismo" y, por ejemplo, "a quien busca trabajo le hacen un contrato de septiembre a junio, sin posibilidad de pensión, sin seguro de salud, luego lo suspenden por los meses de verano, como si en julio y agosto se comiera aire, y en septiembre lo vuelven a hacer". Quienes hacen esto "son verdaderas sanguijuelas que viven de la sangre de la gente que hacen esclava", clamó.

"La sangre de toda esta gente que han chupado es un grito al Señor, es un grito de justicia", aseguró también, al considerar a aquellos que se comportan de esta manera unos "traficantes", pero que no se dan cuenta. "Pensábamos que los esclavos no existían más. Existen. Es verdad, la gente no va a buscarlos a África para venderlos en América, no. Pero existen en nuestras ciudades, en la explotación de la gente, de niños, jóvenes", acusó.

Aquellos que "hambrean a la gente con su trabajo para mi provecho", que viven de la sangre de la gente", cometen "pecado mortal". "Y hace falta mucha penitencia", indicó.

El Papa invitó, finalmente, a pensar en "este drama de hoy, la explotación de la gente". Y no sólo a los tráficos relacionados con la prostitución o el trabajo infantil, sino a "ese tráfico más, digamos 'civilizado', por el cual hay quien dice 'yo te pago hasta acá, sin vacaciones, sin seguro de salid, todo en negro... así me vuevlo rico".

En este sentido, admitió que "hay una herencia pesada, pero el gobierno actual ya tiene que empezar a tomar decisiones en favor de los trabajadores porque lo que nosotros queremos es que nadie corra a nadie. Está jodido el panorama se está despidiendo mucha gente", finalizó. 

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