Medicina preventiva

Ahora sabemos que las vacunas son inequívocamente buenas, pero a medida que se refuta un mito sobre las vacunas, parece que otro toma su lugar.

El nuevo estudio también revela un vínculo constante entre las vacunas y una menor probabilidad de desarrollar la enfermedad que se espera prevenir y evitar.

Los resultados son contundentes. Un gran estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Técnica de Munich (Alemania) y publicado en la revista Neurology ha concluido que las vacunas no son un factor de riesgo para la esclerosis múltiple (EM). En cambio, los hallazgos revelan un vínculo constante entre las tasas altas de vacunación y una menor probabilidad de desarrollar esta condición.

 

 

Los expertos estudiaron datos de más de 200.000 personas representativas de la población en general. Los datos provienen de los registros de la Asociación Bávara de Médicos Estatutarios de Seguros de Salud que cubren el período 2005-2017.

Los registros contenían el historial de vacunación de los pacientes y las condiciones médicas diagnosticadas e incluían datos sobre 12.262 personas con diagnóstico de esclerosis múltiple. El conjunto de datos incluía fechas de vacunación contra la varicela, el sarampión, las paperas, la rubéola, la gripe, los meningococos, los neumococos, el virus del papiloma humano, la encefalitis transmitida por garrapatas y las hepatitis A y B.

Los investigadores utilizaron herramientas estadísticas para evaluar cualquier vínculo entre la esclerosis múltiple y las vacunas en los cinco años previos al diagnóstico.

Los resultados "no revelaron que la vacunación sea un factor de riesgo para la esclerosis múltiple", concluyeron los autores en su artículo.

La esclerosis múltiple es una enfermedad a largo plazo que daña el sistema nervioso central al destruir el aislamiento alrededor de las fibras nerviosas. Los expertos creen que esta enfermedad es una afección autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca al sistema nervioso central de la misma manera que se defiende contra amenazas, como virus y bacterias.

Según la Sociedad Nacional de esclerosis múltiple, la esclerosis múltiple afecta a más de 2,3 millones de personas en todo el mundo. Si bien puede aparecer a cualquier edad, generalmente se desarrolla entre los 20 y 50 años. Y las mujeres tienen tres veces más probabilidades de desarrollar esclerosis múltiple que los hombres.

Los síntomas de la esclerosis múltiple son impredecibles y varían en cada persona, dependiendo de dónde ocurra el daño al sistema nervioso central. Puede haber un patrón de brotes que van y vienen, o los síntomas pueden empeorar con el tiempo.

Las personas con esclerosis múltiple suelen experimentar fatiga, entumecimiento, alteración de la visión, problemas de equilibrio y coordinación, y dificultades del habla. También pueden experimentar problemas con la memoria y la concentración. Ocasionalmente, puede causar ceguera y parálisis.

 

 

Para todas las vacunas

El autor principal del estudio, Bernhard Hemmer, director del Departamento de Neurología del hospital Klinikum rechts der Isar de la Universidad Técnica de Munich y sus colegas se propusieron probar la hipótesis de que la vacunación es un factor de riesgo para esta enfermedad. Analizaron los datos de varias formas, utilizando "diferentes marcos de tiempo, cohortes de control y definiciones de la cohorte de esclerosis múltiple".

Al examinar diferentes cohortes de control, compararon individuos con esclerosis múltiple con aquellos sin ella. También compararon a pacientes con esclerosis múltiple con individuos que padecían otras dos enfermedades autoinmunes: la enfermedad de Crohn y la psoriasis.

Los resultados revelaron que en los 5 años antes de recibir un diagnóstico, los participantes que desarrollaron esclerosis múltiple habían recibido menos vacunas que aquellos que no desarrollaron la afección.

"Las probabilidades de EM fueron más bajas en los participantes con una vacuna registrada", escriben los autores.

El hallazgo se confirmó en todas las vacunas que investigaron, y "el más pronunciado para las vacunas contra la influenza y la encefalitis transmitida por garrapatas".

 

 

Posibles razones del sistema inmunitario

Los investigadores sugieren que una razón para este descubrimiento podría ser que las personas que desarrollan EM notan sus síntomas mucho antes de recibir un diagnóstico y tal vez eviten las vacunas para no estresar sus sistemas inmunes.

"Tales efectos son, de hecho, evidentes en nuestros datos", dice el autor principal del estudio Alexander Hapfelmeier, del Instituto de Informática Médica, Estadística y Epidemiología de la Universidad Técnica de Munich.

Otra posible razón detrás de los hallazgos es que las vacunas de alguna manera evitan que el sistema inmune realice un ataque contra el sistema nervioso central. Los autores piden más estudios para investigar este efecto.

"En cualquier caso, dado el gran volumen de datos analizados, podemos afirmar de manera concluyente que no hay evidencia de que la vacunación reciente aumente la probabilidad de EM o el inicio de un episodio inicial de EM", concluye Alexander Hapfelmeie.

Fuente: Muy Interesante

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