Su excompañero como jugador y entrenador recordó cuando, a 10 años de la consagración en el Mundial de México, lo llevó de sorpresa al estadio Azteca. Además, definió con dolor: "Hace un rato se murió un hermano".


Patricio Hernández, entrañable amigo del recientemente fallecido José Luis Brown, habló con los medios sobre la partida de quien fuera su compañero como futbolista y entrenador.

"Hace un rato se murió un hermano, alguien de mi familia. Como si se llamara Hernández", resumió, y contó los orígenes de su amistad: "Llegué en el '72 a Estudiantes, él hace muy poquito que estaba. Siempre recuerdo que el primer plato de comida me lo sirvieron ellos, era una tradición en Estudiantes, vivíamos en el estadio y todas las semanas se turnaban de a tres chicos para atender a los que veníamos del interior nuevos. Empezó una relación afuera de la cancha, jugamos en sexta división juntos, le presenté yo a la mamá de sus dos primeros hijos. Compartimos la pieza de la pensión, los sueños de jugar en Primera, los dos éramos hinchas de Estudiantes... Son todas cosas que te hacen en una etapa de sueños disfrutar muchísimo esas vivencias".

"Mi debut en Estudiantes fue en 1974 y cuando bajé las escalinata del viejo estadio fue él el que estaba para felicitarme. Tuvimos en Carlos (Bilardo) y en Estudiante nuestra casa y nuestro tutor. Su ansiedad, su permanente alegría, a través del tiempo siguió una amistad importantísima hasta estos últimos días. Se fue alguien de mi familia", resumió.

Además, Pato recordó la personalidad del Tata: "Para afuera era seriecito, la escuela de Estudiantes te hace un poco medido, en los aeropuertos tenés que mantener un perfil educado, serio y no llamar la atención, pero en la concentración del Country la daba vuelta, unas ganas de vivir la vida, de jugar al fútbol, de tener los hijos... Cuando sale campeón del mundo me llama al otro día a la mañana y me dice 'loco, me acordé de vos'. Yo estaba con el Tolito Gallego en River y estaba feliz por todos, por Carlos, por Raúl Madero, por (Carlos) Pachamé, por el profe (Ricardo) Echeverría. Esa deferencia de llamarme, son todos gestos muy lindos".

Después, rememoró una anécdota imperdible de las épocas en que trabajaron en la dirección técnica de Estudiantes: "Fuimos de gira con Banfield a México y le dije al utilero que le íbamos a dar una sorpresa al Tata. Le dije que tenía que ir a ver a un amigo, en un taxi alquilado. Cuando íbamos por la calle que sale al estadio Azteeca me dice 'no, no, no, se me pone la piel de gallina porque por acá íbamos con la Selección Argentina al estadio', y sí, íbamos ahí. Ese día se cumplían los 10 años.Yo había hablado con el intendente, nos hizo pasar a la cancha, así que revivimos el gol, nos contaba de dónde tiraba Burru (Jorge Burruchaga), dónde él había cabeceado... Éramos el utilero, él y yo. Ese fue el regalo que le hice y ciompartimos ese momento para él mágico, y como fue para él y para todos nosotros jugar en Estudiantes".

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