"Muchos de los fuegos que se están viviendo hoy en el Amazonas tienen que ver con prácticas para limpiar la tierra, para luego ser utilizadas para pastura o agricultura. Para que haya eventos de fuego se tienen que dar algunas condiciones climáticas, hay material para quemarse y alguna actividad humana que inicia el fuego. Gran parte de Sudamérica, todos los años, pasa por una época más seca y en general hay fuego; aquí en Tucumán lo tenemos con la quema de caña de azúcar", comenzó relatando Ignacio Gasparri, investigador del Conicet.
"Veníamos de una serie decreciente de eventos de fuego y deforestación en el Amazonas durante los últimos años y se lo presentó como un éxito de gestión. Con el cambio de signo político volvieron los conflictos y hubo un repunte en tasas de deforestación y en los fuegos. Desde la llegada de Bolsonaro hubo un retroceso importante", argumentó el especialista.
Para finalizar, Gasparri recalcó: "Uno sale a combatir un incendio que está descontrolado; un fuego que se hizo deliberadamente para poner una pastura el año que viene, se entiende que no es un fuego que hay que ir a apagar. Hay mucha tensión política y mediática, hay que entender que es la temporada de incendio donde hay cerca de 7 mil focos de incendio, lo que es una práctica habitual".

