En el primer trimestre el trabajo no registrado se ubicó en 44,4%, casi 10 puntos por encima de la media nacional.

 

 En Salta casi uno de cada dos empleados está en negro. De acuerdo a datos oficiales correspondientes al primer trimestre del año, difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el 44,4% de los trabajadores de la provincia no están registrados.

Con estos valores, Salta es la tercera provincia del NOA con mayor tasa de trabajo informal, detrás de Tucumán, que tiene un 48,9% de sus trabajadores en situación precarizada y Santiago del Estero, que registra un índice del 44,9%.

Salta supera en casi 10 puntos porcentuales la tasa de empleo no registrado nacional, que oscila en el 35%. Esta situación, de larga data en la provincia, se arrastra desde hace años sin que los gobiernos de turno puedan corregirla.

En efecto, según datos del Indec, en el primer trimestre del 2018 el empleo no registrado en Salta se ubicó en el 43,4%; en el mismo período de 2017 fue del 42,5%; y, en el segundo trimestre de 2016 (últimos datos disponibles en el Indec), la tasa era del 44,8%.

El Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico (Ielde), dependiente de la Universidad Nacional de Salta, lleva su propio registro del empleo informal en la provincia (ver gráfico) y, si bien varía levemente respecto de los datos del Indec, cuenta con un histórico que permite observar la evolución del índice durante los últimos diez años, lo que deja apreciar que se trata de un indicador que no pudieron revertir las autoridades.

La semana pasada, La Corte Suprema de Justicia reconoció el derecho de un hombre a recibir su indemnización por haber trabajado en una empresa sin haber sido registrado durante 27 años. Los jueces Elena Highton de Nolasco, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti, más Carlos Rosenkrantz en un voto concurrente, declararon arbitraria una sentencia de la Corte de Justicia de Salta que desconoció el derecho a ser indemnizado por el cierre del local gastronómico en el trabajó durante 27 años.

Un dato en el que coinciden los organismos e instituciones que llevan el control de la evolución del trabajo no registrado en Salta y el país, es que la tasa provincial siempre se mantiene diez puntos porcentuales sobre la media nacional.

¿Cuál es el motivo por el que no se logran reducir estos índices? El titular del Ielde, Jorge Paz, explicó a El Tribuno que "Salta tiene una economía mucho menos dinámica que la nacional y, si se mira la estructura productiva de la provincia, que tiene un paralelo exacto con la estructura del empleo, se puede advertir que en Salta se asienta en actividades como la construcción, el comercio (que incluye servicios y turismo) y el servicio doméstico. Y esas tres áreas del empleo privado son las más informalizadas de la economía".

"Por lo tanto -detalló- la fuerte concentración de Salta en esas tres áreas, que es típico de una economía pobre, tiene este tipo de estructura que es concentrada en sectores que son menos dinámicos que el resto de los sectores de la economía".

Consecuencias

Además de ser una vulneración de los derechos de los trabajadores, el empleo no registrado tiene consecuencias que afectan, no solo a quienes están en esta situación, sino a toda la economía del país.

"El empleo no registrado genera pobreza en general y pobreza infantil en particular", advierte Paz.

El titular del Ielde señaló que "el trabajador informal tiene un salario menor que el trabajador formal: supongamos un escenario donde dos personas tienen el mismo trabajo, en el mismo rubro, con la misma antigedad y que ambos tienen la misma preparación para desarrollar su tarea", expuso y reveló que "el trabajador informal ganará en este escenario menos que el que está en el circuito formal".

Explicó que "ese salario más bajo se constituye en un riesgo de pobreza. Nosotros hicimos trabajos de pobreza infantil y, en la Argentina y en Salta fundamentalmente, notamos que una de las principales variables que explica la pobreza infantil es la condición de formalidad del empleo de los padres".

"La informalidad está impactando en la pobreza de los hogares y está aumentando la probabilidad que tiene un hogar de ser pobre y, por lo tanto, de los chicos que viven en ese hogar", advirtió Paz y agregó que "entonces ahí hay una bomba de tiempo, algo que propaga lo que se llama la reproducción de la pobreza; o sea, está generando pobreza en los chicos que, al ser pobres, muchos no pueden ir a la escuela o no completan la educación y terminan en el mismo circuito que los padres".

En este punto, alertó que el problema "se potencia y afecta a un enorme sector de la sociedad de Salta, que es casi la mitad, porque si tomás al grupo de gente que dependen de ellos es aún mayor, porque hay muchos niños incluidos en esos hogares".

Finalmente, consideró que "este es un problema tanto de Salta como de Argentina, aunque Salta está históricamente por encima del nivel país en unos 10 puntos porcentuales de tasa de informalidad laboral", y que "esto no se logra bajar porque así funciona la economía argentina; es lo que los economistas llaman una insuficiencia de acumulación de capital: al no tener fuerza la inversión y la acumulación de capital para poder absorber el crecimiento natural de la población, termina en una situación de exclusión social para un tercio de la población para el caso de Argentina y, para Salta, casi la mitad de sus habitantes".

Inseguridad laboral y social

Para Jorge Paz, titular del Ielde, la alta tasa de empleo no formal genera inseguridad laboral porque “el trabajador está expuesto a quedar afuera del mercado de trabajo y no pasa nada”.

“Ante una economía que es muy volátil -advirtió- buena parte de los empresarios recurren a este tipo de contrataciones para poder despedir y tomar trabajadores de acuerdo al ciclo de la economía”.

Paz explicó que “el trabajo decente también supone que se tiene cobertura en salud y aportes a la seguridad social. En cambio, ese volumen de trabajadores en negro va a llegar al final de su vida activa y no va a tener una fuente de ingresos que le permita vivir durante su etapa de pasividad. Entonces ahí también hay un problema porque esa población también pasa a formar parte de un grupo que tienen que ser ‘mantenido’ por la población activa a través de los sistemas de impuestos y subsidios”.

 

Fuente: El Tribuno Salta

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