La canciller mantuvo un encuentro de una hora con el Sumo Pontífice; no se habló del rechazo al dinero para Scholas Ocurrentes

Al margen de saludar esta mañana al Papa brevemente en el marco de su visita al cuartel general del Programa Mundial de Alimentos (PAM), organismo de las Naciones Unidas, esta tarde la canciller argentina, Susana Malcorra, se reunió por más de una hora con Francisco en la residencia de Santa Marta, en el Vaticano.

"Hablamos del país de manera constructiva y positiva, y hablamos también del mundo", contó Malcorra a LA NACION. La canciller admitió que, como argentino, el Papa tiene una profunda preocupación por su país, como por el resto del mundo. "Fue una conversación muy rica, muy natural, donde no hubo ningún pase de factura, ni enormes diferencias filosfóficas", agregó Malcorra, en una entrevista exclusiva en la que aseguró que desde el Santo Padre no hay "ninguna animosidad hacia el Presidente".

"Como suelo decir, en la Argentina hay una suerte de pupología (por el pupo, el ombligo), así como una necesidad de tensionar todo y de plantear una oposición amigo-enemigo", lamentó.

Durante la audiencia -que fue pedida por Malcorra porque le hubiera parecido "una descortesía" pasar por esta capital sin solicitar un encuentro-, no se habló del rechazo de la fundación pontificia Scholas Ocurrentes a casi 17 millones de pesos que le había decidido donar el Gobierno, ni de la invitación que le hizo el presidente Mauricio Macri para que viaje al país el año próximo.

La canciller sí confirmó la existencia de un proyecto para que Macri viaje al Vaticano para la canonización del beato José Gabriel Brochero, el domingo 16 de octubre próximo. En esa oportunidad sí podría darse una segunda entrevista entre el Papa y el Presidente. Respecto de la relación entre ambos, Malcorra contó que el ex arzobispo de Buenos Aires en los más de 60 minutos que compartieron estuvo muy distendido y, le preguntó con mucho afecto por el primer mandatario, su mujer y su hija Antonia.

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